La Cirugía Oral se denomina así puesto que se lleva a cabo sobre la cavidad oral.

Habitualmente son pequeñas intervenciones que se realizan bajo anestesia local (o sedación en casos muy concretos), de poco tiempo de duración y de escasa complejidad para profesionales correctamente cualificados.

Patología de la mucosa oral

En la mucosa oral aparecen múltiples patologías locales o signos de afectaciones sistémicas muy diferentes entre sí, pero que pueden cursar con apariencias similares y dar lugar a confusiones diagnósticas.

Es fundamental conocer el aspecto clínico de la mucosa oral y su comportamiento para poder tratar cualquier patología que pueda surgir con garantías de éxito. Asimismo es preciso controlar su evolución de manera exhaustiva ya que pueden ser, en algunos casos, el comienzo o el desencadenante de patologías muy graves y agresivas. En muchas ocasiones la simple toma de una biopsia con anestesia local nos puede aclarar el diagnóstico en prácticamente el 100% de los casos dudosos.

Los tratamientos que se pueden aplicar son muy variados y van desde la terapia tópica local hasta resecciones extensas de la lesión con métodos avanzados (cirugía, LASER, radiofrecuencia… etc.) produciendo la mayoría de ellos unos resultados óptimos.

Por eso es indispensable consultar al especialista y no abandonar su estrecha vigilancia tanto por parte del profesional, como del propio paciente y comunicar cualquier cambio que se produzca en el aspecto o en la sintomatología, pues pueden presentar un evolución muy tórpida y prolongada en el tiempo.

Frenillos

El frenillo oral es un tejido fibroso que podemos encontrar tanto en el labio como debajo de la lengua. En ocasiones pueden ocasionar problemas dentales como retracción de las encías, y/o, problemas de fonación.

Los frenillos son pliegues de la mucosa oral que impiden la correcta movilidad de los labios o la lengua. En los labios pueden evitar que los dientes centrales se unan en la línea media, provocando una separación en los mismos que conocemos como diastema. Además se produce una retracción de la encía con exposición de la raíz dentaria por la pérdida del hueso que la cubre.

En la lengua, el déficit de movimiento causa alteraciones en la articulación de determinadas letras y en ciertos casos puede afectarse la deglución. En estos casos, se debe realizar una sencillísima plastia de frenillo antes que se vea afectada la relación con los compañeros de clase o sus amigos, ya que se podrían provocar alteraciones en la esfera psicológica de las que no podemos delimitar sus consecuencias. Además pueden interferir en el aprendizaje, factor fundamental para el desarrollo pleno del individuo.

Cirugía preprotésica

Es la cirugía encargada de eliminar determinadas interferencias que puedan afectar a la hora de colocación de una prótesis.

La disminución de la masa ósea tras extracciones dentarias u otros procesos (cirugía, traumatismos, tratamientos médicos…etc) así como la presencia de lesiones que provocan irregularidades óseas, impiden el ajuste correcto de las prótesis fijas o removibles, lo que provoca alteraciones estéticas y funcionales en ambos maxilares.

La cirugía preprotésica es una intervención quirúrgica que se realiza tanto antes de la colocación de una nueva prótesis como para reajustar una prótesis colocada anteriormente. Se basa principalmente en retoques en la encía o en el hueso maxilar o mandibular, por ejemplo para regularizar excrecencias de los mismos, teniendo como objetivo conseguir el mejor ajuste posible de la prótesis.

Actualmente, este concepto incluye también la realización de injertos óseos para una futura colocación de implantes.

Hacemos referencia a los diferentes tipos de injertos en el apartado de pacientes sin hueso, en implantología.

Otras inclusiones dentarias

El canino superior, es el diente que presenta un mayor porcentaje de inclusión dentaria después de las muelas del juicio. Es uno de los dientes mas importantes de la dentición definitiva y normalmente es necesario un abordaje quirúrgico para poder recuperar la funcionalidad del mismo.

Aparte de las muelas del juicio, las piezas que más alteraciones presentan en el camino hacia su erupción (presencia en boca) son los caninos o colmillos, y de éstos los más frecuentes en la práctica diaria son los superiores. Al permanecer y crecer dentro de los maxilares pueden presionar las piezas adyacentes impidiendo su colocación normal o las pueden lesionar provocando alteraciones infecciosas, con destrucción de las mismas incluso antes de que aparezcan en boca.

Debe ser preciso evaluarlas a una edad temprana y llevar a cabo tratamientos encaminados a orientarlas en la dirección correcta por medio de diferentes disciplinas: ortodoncia, fenestración quirúrgica, traccionándolas hasta su posición ideal con o sin microtornillos anclados en su proximidad… etc. y si eso no es posible, realizar una exodoncia quirúrgica profiláctica de los mismos optando, de los males, por el menor de ellos.

Globalmente, si el caso está bien estudiado, los resultados suelen ser muy satisfactorios para el paciente, ya que había dado por perdido el diente afecto, y se puede, tanto recuperar el 100% de su función, como su posición correcta en la boca.

Otras piezas dentarias pueden presentarse incluidas pero son menos relevantes en cuanto a frecuencia y tasa de complicaciones ya que suelen ser menos representativas en el conjunto de la dentición definitiva.

Quistes y tumores benignos maxilares

Los quistes maxilares son patologías que normalmente se detectan mediante un estudio radiográfico rutinario. Es importante revisarlos y en ocasiones, si fuese necesario, biopsiarlos.

El quiste maxilar se define como una lesión que en el análisis microscópico se caracteriza por ser una cavidad llena de líquido, aire o una combinación de ambos. Se halla rodeado parcial o totalmente de epitelio y/o tejido conectivo. El 90% de ellos son de origen dentario y de éstos, los más frecuentes son los provocados por una infección en la raíz (quiste radicular) o en el saco de formación del diente (quiste folicular). Éstos últimos son los que se originan, por ejemplo, en piezas incluidas o semi-incluidas como los cordales (muelas del juicio) o caninos. Los primeros habitualmente se presentan en piezas careadas o tras endodoncias fracasadas.

Muchos de los tumores benignos maxilares presentarán en alguna de sus fases un aspecto quístico. Por ello, puede resultar difícil hacer una clara distinción entre un quiste y un tumor quístico siendo, la mayoría de las veces, un diagnóstico llevado a cabo por medio del estudio anatomopatológico.

Muchas de estas lesiones pueden ser asintomáticas durante un largo periodo de tiempo, descubriéndose a raíz de un estudio radiológico rutinario. De ahí la importancia de realizar revisiones bucodentales anuales en su especialista de confianza.

Cordales o muelas del juicio

Los cordales son las muelas más posteriores de la arcada dentaria. También llamadas muelas del juicio o tercer molar, son las últimas en erupcionar, y en ocasiones no disponen del suficiente espacio para hacerlo.

Seguramente la extracción de cordales sea la intervención que más frecuentemente se realiza dentro de la Cirugía Oral. Los cordales, terceros molares o muelas del juicio, generalmente erupcionan entre los 18 y 24 años de edad, aunque existe un amplio rango de fechas para tal efecto. La falta de erupción, completa o incompleta provoca diversas patologías que obligan a la extracción de las mismas.

Entre las indicaciones más frecuentes para realizar la exodoncia quirúrgica de las muelas del juicio destacan:

  • la falta de espacio en la mandíbula para su correcta erupción,
  • la orientación anómala de los cordales, que puede producir daños en las piezas vecinas o apiñamientos dentarios
  • inflamación en la encía debido a una erupción incompleta de los cordales, que puede provocar una infección crónica recurrente en la encía circundante (pericoronaritis)
  • la existencia de lesiones asociadas potencialmente peligrosas como los quistes odontogénicos.

En un amplísimo porcentaje de casos, las intervención se lleva a cabo bajo anestesia local en el sillón de la consulta. La indicación de utilizar la anestesia general o la anestesia local se hace por el profesional que va a realizar el acto quirúrgico, y en ella se tienen en cuenta diversos factores, como pueden ser la dificultad técnica para acceder a las piezas retenidas o la posible escasa colaboración de los pacientes. Este caso suele darse cuando concurre cierto grado de ansiedad que se produce ante situaciones, que por otro lado, no suelen ser agradables, como enfrentarse a una intervención quirúrgica. Cada vez más se recurre a la exodoncia bajo sedación de todos los cordales presentes, procedimiento ambulatorio en consulta, supervisado y llevado a cabo por un Anestesista.

De todos modos, el proceso es indoloro, rápido y efectivo, presentando una recuperación completa en el transcurso de pocos días, dependiendo de múltiples factores como pueden ser: el estado previo de la pieza, la complejidad de la extracción, si el cordal es superior o inferior y, de una manera muy notable, de los cuidados postoperatorios que el propio paciente realice.